Cómo elegir los componentes de tu PC: la guía completa
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Elegir un PC pieza a pieza da mejor resultado que comprar uno cerrado, pero solo si las piezas se eligen en el orden correcto: cada componente condiciona al siguiente, y decidir por precio o por moda sin mirar esas dependencias es la forma más rápida de acabar con algo que no encaja. Esta guía explica qué hace cada pieza y cómo se relacionan, en el mismo orden en que las comprueba nuestro Configurador.
Antes de mirar piezas: uso y presupuesto
El primer dato no es ningún componente, es para qué vas a usar el equipo. Jugar, renderizar vídeo o programar y compilar exigen perfiles de rendimiento distintos: el primero pesa sobre todo en la gráfica, el segundo reparte entre CPU y memoria, el tercero depende casi todo de la CPU y de tener RAM de sobra. Ofimática y navegación, en cambio, no necesitan casi ninguna pieza de gama alta.
El presupuesto decide después, no antes: fija un total y repártelo según ese uso, en vez de comprar la CPU más potente que puedas pagar y ver qué sobra para el resto. Un equipo desequilibrado —una gráfica de gama alta con una CPU floja, o al revés— rinde peor que uno más barato pero coherente.
CPU y placa base van juntas: el socket manda
El socket es el conector físico entre el procesador y la placa base, y solo hay una combinación válida: una CPU AM5 no entra en una placa LGA1700, ni al revés. Es la única incompatibilidad que no se puede forzar ni hay margen de duda, y por eso es la primera comprobación real que hace el Configurador —si cambias la CPU, solo te deja ver placas con el mismo socket—.
Dentro de un mismo socket todavía hay que mirar el chipset de la placa: determina cuántos puertos M.2, cuántas líneas PCIe y qué margen de overclock tienes, aunque la CPU encaje físicamente en cualquiera de sus placas. Para un primer montaje, un chipset de gama media suele cubrir de sobra sin pagar por funciones que no vas a usar.
Cuánta RAM y de qué tipo
16 GB es el mínimo razonable en 2026 para jugar u ofimática exigente; 32 GB da margen real si editas vídeo, trabajas con máquinas virtuales o mantienes muchas aplicaciones abiertas a la vez. Instala siempre en pares (2x8, 2x16): la mayoría de placas leen la memoria en modo dual-channel y con un solo módulo pierdes ancho de banda aunque la capacidad total sea la misma.
El tipo de memoria (DDR4 o DDR5) lo fija la placa base, no la RAM: cada placa admite un tipo y no el otro, así que se elige después de tener claro el socket y el chipset, nunca antes.
GPU: la pieza que más varía según el uso
Si el uso principal es jugar o renderizar, la gráfica es la pieza donde más conviene estirar el presupuesto. Cuánta memoria de vídeo (VRAM) necesitas depende de la resolución y el tipo de trabajo — lo detallamos con cifras concretas por escenario en la guía de VRAM.
Comprueba también el tamaño físico de la tarjeta contra las medidas admitidas por tu caja antes de comprar: es la incompatibilidad de espacio más común en montajes con caja compacta, y ninguna herramienta de compatibilidad de software la detecta por ti.
Almacenamiento: velocidad y capacidad no son lo mismo
Un SSD NVMe (se conecta directo a la placa por M.2, sin cables) arranca el sistema y carga programas varias veces más rápido que un SSD SATA tradicional, y ambos son muchísimo más rápidos que un disco duro mecánico. Para el disco donde va el sistema operativo, NVMe es la opción por defecto salvo presupuesto muy ajustado.
La capacidad se calcula aparte de la velocidad: 500 GB se queda corto casi de inmediato con juegos actuales, 1 TB es un punto de partida cómodo, y añadir un segundo disco más adelante para datos que no necesitan tanta velocidad es una ampliación barata y sencilla.
Refrigeración y caja: el aire tiene que poder circular
El disipador (aire) o el radiador (líquida) se eligen contra el consumo (TDP) de la CPU, no contra su precio: una CPU de alto consumo con refrigeración insuficiente pierde rendimiento porque el propio procesador se limita a sí mismo para no pasarse de temperatura.
La caja necesita espacio de sobra para ese disipador o radiador, para la gráfica y para que el aire entre y salga sin obstáculos — el cableado mal enrutado es la causa más habitual de que ese flujo se estrangule sin que se note a simple vista. Lo desarrollamos en la guía de flujo de aire y en la de gestión de cables.
La fuente de alimentación: dimensiona por consumo real
La fuente se elige la última, cuando ya sabes el consumo del resto de piezas, y con margen: sumamos el consumo declarado de CPU y gráfica (las dos piezas que más tiran) y añadimos un 40% de margen sobre esa cifra — es el mismo cálculo que aplica el Configurador al proponer una fuente dentro de cada preset. Ese margen no es capricho: una fuente que trabaja muy cerca de su límite es menos eficiente y envejece peor que una con holgura.
El certificado 80+ (Bronze, Gold, Platinum...) mide la eficiencia energética, no la potencia — una fuente Gold de 650 W no es más potente que una Bronze de 650 W, simplemente desperdicia menos electricidad en forma de calor.
Cómo lo comprueba el Configurador por ti
El Configurador aplica en tiempo real dos de las reglas de esta guía: el socket entre CPU y placa base, y el consumo estimado frente a la capacidad de la fuente elegida. Si desactivas la comprobación de compatibilidad puedes seguir viendo combinaciones que no cumplen esas dos reglas, marcadas como tal, pero no te deja llegar al resumen final con ellas activas.
Lo que hoy no comprueba automáticamente es todo lo demás que mencionamos arriba: el tipo de RAM que admite la placa, si el disipador cabe en la caja o si la gráfica entra en el espacio disponible. Para eso, esta guía y —si tienes dudas con tu combinación concreta— escribirnos son el complemento real a la herramienta.
Consejos rápidos
- Decide primero si tu uso pesa más en CPU o en GPU (creación/compilación vs. juegos/renderizado) y deja que el resto del presupuesto se reparta alrededor de esa pieza, no al revés.
- Guarda el margen del 40% al dimensionar la fuente incluso si calculas el consumo a mano: los fabricantes casi siempre declaran el consumo típico, no el pico real bajo carga.
- Si es tu primer montaje, un chipset de gama media y una fuente 80+ Gold cubren casi cualquier caso sin pagar de más por margen que no vas a usar.
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